Vive nuestro espacio comercial

Centro Histórico

El casco histórico de La Laguna combina el comercio más tradicional con la nueva oferta representada por las marcas más internacionales. Caminar por calles peatonalizadas, completamente accesibles, mientras se disfruta de escaparates que crean tendencia, en edificios con siglos de historia, es una experiencia que no puede perderse en su visita a la ciudad. La variedad de locales y de establecimientos, es el complemento ideal a una amplísima oferta gastronómica que nos permite dar la vuelta al mundo, sin salir de La Laguna. Cocina tradicional, de vanguardia, picoteo y tapas, oriental, americana, africana, la cocina de todo el mundo está representada en La Laguna.

Bajamar/Punta del Hidalgo

Si algo hace destacar al municipio de San Cristóbal de La Laguna es su diversidad. Desde un casco histórico en el que el paseo es plácido, hasta una zona rural en la que el contacto con la naturaleza es directo y permanente, pasando por un litoral que conserva el sabor de antaño, el de la pesca, el baño entre rocas y el olor a salitre. Bajamar y Punta del Hidalgo representan La Laguna marina, la de la buena temperatura constante todo el año, la del turismo de siempre, respetuoso con el entorno y con uno mismo. El comercio de la zona es, como no podía ser de otra manera, reflejo de ese espíritu. Cercano, alegre y tradicional, vinculado a la tierra y adaptado a los gustos del consumidor de hoy en día.

Zona Rural

Completa la diversidad de este gran municipio las zonas que siguen más apegadas a la naturaleza, las zonas más ‘verdes’ en las que el paisaje apenas ha sufrido modificaciones en las últimas décadas. La Laguna, granero y vivero de Canarias, conserva un pujante sector primario, que se adapta al siglo XXI con paso firme. La Laguna es, además, escenario de una de las reliquias que las Afortunadas han dejado a sus moradores, el milenario bosque de laurisilva se alza sobre la montaña, invitando a recorrer sus entresijos, a adentrarse embelesados por su salvaje fisonomía. El comercio, con estos condicionantes, responde pues a una descripción que representa, en sí misma, la tradición del comercio cercano, el de pueblo, el que se preocupa por conocer el nombre de sus clientes, el que nace en el propio entorno y, además, ofrece lo que el propio entorno produce.